domingo, 17 de marzo de 2013

Emperador de Jade

El Emperador de Jade (chino: 玉帝, pinyin: Yù Dì) o Augusto de Jade (玉皇, Yù Huáng) es el gobernante del cielo según la mitología china y uno de los más importantes dioses del panteón taoísta. También es conocido por otros nombres más ceremoniosos que se podrían traducir como Emperador Augusto de Jade (玉皇上帝, Yù Huáng Shàngdì) o Gran Emperador Augusto de Jade (玉皇大帝, Yù Huáng Dàdì). Los niños le llaman Abuelo Celestial (天公, Tiān Gōng).
El Emperador de Jade gobierna sobre el cielo y la tierra del mismo modo que los emperadores terrenales gobernaron un día sobre China. Él y su corte son parte de la burocracia celestial que, a imitación de la de la antigua China, gobierna sobre todos los aspectos de la vida humana. Desde el siglo IX fue también el patrón de la familia imperial.
Un cráter de Rea, una luna del planeta Saturno descubierta por la sonda espacial Voyager 2, fue bautizado con el nombre del Emperador de Jade

El origen del Emperador de Jade

Se decía que el Emperador de Jade era originariamente el príncipe heredero del Reino de la Dicha Pura y de las Majestuosas Luces y Ornamentos Celestiales. Al nacer, emitió una luz asombrosa que iluminó todo el reino. De joven fue amable, inteligente y sabio. Consagró toda su niñez a ayudar a los necesitados, mostrando respeto y benevolencia tanto hacia los hombres como hacia las demás criaturas. Tras la muerte de su padre ascendió al trono, asegurándose de que todos en su reino encontraran la paz y la satisfacción. Después de esto, comunicó a sus ministros que deseaba dedicarse a cultivar el Tao en el Acantilado Brillante y Fragante. Después de 1.750 intentos, cada uno de ellos con una duración de 120.976 años, logró la Inmortalidad Dorada. Después de otros cien millones de años de cultivo personal, se convirtió por fin en el Emperador de Jade (el proceso duró en total 311.708.000 años).

El Emperador de Jade derrota al Diablo

Hay un poco conocido mito que cuenta cómo el Emperador de Jade llegó a ser el rey de todas las deidades del cielo. Es uno de los pocos mitos en los que el Emperador de Jade realmente muestra su poder. En el principio de los tiempos, la tierra era un lugar duro y difícil en el que vivir. Los hombres tenían tremendas dificultades para subsistir; no sólo tenían que luchar contra unas condiciones muy duras, sino que también tenían que vérselas con todo tipo de seres monstruosos. Además, en este tiempo, no había muchos dioses que les protegieran y una gran cantidad de poderosos y malvados demonios desafiaban a los seres inmortales del cielo. El Emperador de Jade era todavía un inmortal corriente que vagaba por la tierra ayudando a toda la gente que podía. Sin embargo, se sentía triste porque sus poderes eran limitados y sólo podía mitigar en parte los sufrimientos de los hombres, por lo que decidió retirarse en una cueva para cultivar su Tao.
Pasó 3.200 intentos, cada uno de los cuales duró aproximadamente tres millones de años. Desafortunadamente, una entidad malvada y poderosa que habitaba en la tierra tuvo la ambición de conquistar a los inmortales y a los dioses del cielo y proclamar su soberanía sobre todo el universo, para lo cual también se retiró a meditar y así incrementar su poder. Pasó 3.000 intentos, cada uno de los cuales duró también tres millones de años. Tras el último intento, se sintió seguro de que nadie podría vencerle jamás. Volvió al mundo y reclutó un ejército de demonios con el propósito de atacar el cielo. Los inmortales, conscientes de la amenaza, se reunieron y se prepararon para la guerra. Los dioses fueron incapaces de detener al poderoso demonio y fueron vencidos. Los Tres Puros estaban a la cabeza de los seres celestiales en ese momento.
Afortunadamente, el Emperador de Jade terminó su cultivo mientras se desarrollaba la guerra y estaba dedicándose a cambiar la tierra para hacerla más habitable para los hombres y repeliendo a todo tipo de bestias monstruosas. De repente, vio un resplandor maléfico emitido desde el cielo y supo que algo no andaba bien. Ascendió y vio que se estaba librando una guerra, dándose cuenta de que el demonio era demasiado poderoso como para ser detenido por cualquiera de los dioses presentes. Subió y desafió al demonio, siguiéndose a continuación una batalla entre los dos. Las montañas y los ríos y los mares se agitaron. Sin embargo, el Emperador de Jade salió victorioso debido a su cultivo, más profundo y sabio; no en cuanto a su poder, sino por su benevolencia. Tras la total aniquilación del demonio, todos sus otros compañeros fueron dispersados por los dioses y los inmortales. Por su noble y benevolente hazaña, los dioses, los inmortales y los seres humanos proclamaron al Emperador de Jade como el supremo soberano de todo.

El mito de la Creación

Según uno de los mitos sobre la Creación que existen en la mitología china, el Emperador de Jade creó a los seres humanos a partir del barro. Después los puso al sol para que se secaran, pero comenzó a llover y algunas de las figuras se deformaron. Esto explicaría el origen de las enfermedades y de las malformaciones físicas. Esta autoría también es atribuida a Nüwa que habría hecho los hombres con barro del río Amarillo. No obstante, el mito más popular sobre la creación sostiene que los seres humanos eran en un principio las pulgas que vivían sobre el cuerpo de Pangu.



 

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